La culpabilidad es un estado emocional necesario que nos lleva a madurar.
Cuando no aceptamos la culpa todos los esfuerzos cognitivos (desde el pensamiento) que vas a realizar van a ir dirigidos a intentar distanciarte sin sentirte mal por esa decisión que has tomado, tras un conflicto evitando el dolor.
Dale la bienvenida a la culpa pues es una fase emocional necesaria en el proceso de madurez.
Cuando alguien no se ha sentido culpable nunca, seguramente sea porque no se ha atrevido a cruzar ciertos limites que se han de romper para lograr el bienestar. Esto se ve muy claro, por ejemplo, en la adolescencia, cuando es necesario atravesar el proceso de individuación, muy estudiado por Carl Gustav Jung. Y del que ha hecho grandes estudios mostrando lo necesario de esta diferenciación del adolescente hacia los padres, sintiendo esa culpa por intentar ser diferente y único. Es solo, así como llega la madurez.
Cuando dejas de cumplir ciertos mandatos, cuando asumes y aceptas tus decisiones eres tú quien estás provocando que se fraccione todo a tu alrededor (amistades, familia, trabajo) y es entonces que resulta normativo sentirse culpable. El único esfuerzo y trabajo a realizar que se ha de llevar a cabo es saber sostener esa culpa. Y de la forma mas digna posible. Ahí, la culpa pasa a ser responsabilidad.
“Solo estás atado al pasado con la cuerda de la culpa”.
Anthony De Mello
Si intentamos hacer desaparecer la culpa o tratamos de buscar otra manera de distanciarnos sin sentirnos culpable, eso nos lleva hacia atrás.
Solo viendo el propio desarrollo de la vida, te da las razones para saber como dejar de sentirte culpable. Es por eso que la culpabilidad se disipa con el tiempo.
En el viaje del héroe, que es vivir, el paso heroico se encuentra en hacerlo, en dar ese paso a pesar de las sensaciones desagradables que produce sentirse culpable.
Observa que la vida siempre juega a nuestro favor, aunque te parezca increíble. Detrás de los conflictos que experimentes siempre hay bondad. La vida, destruye todo lo demás para que te enfoques siempre en lo que es importante. Enfadarse con la vida es muy fácil y nos hacen sentirnos culpables para que no crucemos la puerta del umbral con las frases: …”te lo dije” …” ves como tengo razón” …”la vida es muy injusta” …
Podemos ver esa destrucción que se genera, se traduce en un verdadero amor, amor hacia nosotros mismos, que es el que realmente hace que podamos permitirnos sentirnos culpables, para luego disiparse y ver mas tarde que era necesario.
Por eso nos sentimos culpables cuando empezamos a vivir la vida que queremos vivir.
¿Qué cambio personal te hizo sentirte culpable y, con el tiempo ha sido beneficioso para ti y para tu entorno?
