Miremos con otros ojos al mundo, y aprendamos a mirar con otros ojos a los demás.
Tal como nos enseña Carl Gustav Jung, nuestra mente está dividida en lo que sería la personalidad y la sombra. La personalidad es la cara que mostramos al mundo, la máscara que nos ponemos para que nos vean de un modo concreto... Y todo aquello no queremos enseñar y que reprimimos va a nuestra parte sombra.
A su vez, Jung divide también la mente, o sea la psique en tres: parte consciente, parte inconsciente individual y el inconsciente colectivo. La sombra está protegida por ese inconsciente colectivo y siempre intentará mostrarse y proyectarse en nuestra vida cotidiana y en todos los aspectos de nuestra vida: en el trabajo, en la salud, en las relaciones interpersonales.
El psicoanalista Gilligan decía:
“El intento de conseguir y mantener la justicia, o de deshacer o prevenir la injusticia, es la única causa universal de la violencia.”
No podemos considerar la violencia como algo antinatural pues eso lleva precisamente a intensificar, a avivar la propia violencia por reprimirla.
El criterio de lo que es justo o injusto es propio de cada uno y totalmente personal.
Frente una situación de conflicto podemos hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Qué puedo aprender de esta situación?
- ¿Qué debo de integrar de esta situación que yo considero violenta o agresiva?
-Y ¿en qué punto he de cambiar aspectos de mi persona para poder integrar aquello que me repele de primeras?
- ¿Qué considero yo injusto o inadmisible?
- ¿Qué cosas te niegas aceptar como tal?
-Y ¿qué es lo que más impotencia te genera?
Analizando las respuestas que nos podemos dar a estas preguntas, han de llevarnos a darnos cuenta que al final soy un poquito igual a aquella persona que más odio o que más me molesta o que más injusticia me genera y que no estoy siendo capaz de ver. Y es entonces cuando se produce la verdadera inversión de pensamiento, la verdadera catarsis.
¿Cuáles son los beneficios de una agresividad saludable o una agresividad bien aplicada? Reflexionando esto podemos ver el sentido de la agresividad:
1.- Uno de los sentidos de la agresividad es: Defender nuestra opinión.
2.- Conocer nuestras debilidades y fortalezas a través de la competitividad. A convertir tus debilidades en fortaleza. Cuando quitamos la competitividad quitamos también el valor de lo que una persona puede aportar a la sociedad y las personas pierden motivación
3.- Otro sentido de aceptar la agresividad saludable es: Reforzar nuestra valía dentro del grupo social.
4.- Otro sentido de la agresividad es que Permite centrarse en como uno se siente y priorizarse. Alguien que no es capaz de mostrarse agresivo es alguien que está desconectado de sí mismo. Y que está desconectado de su cuerpo y de sus instintos.
5.- Permite una intensa liberación emocional. He de poder permitirme mostrarme enfadado, pero no buscar la causa o proyectarla hacia fuera. Te permite conocerte. Cuando llevas tanto tiempo reprimiendo expresar lo que nos molesta al final sale de forma excesiva.
6.-El poder expresar libremente la agresividad también nos da autentica tranquilidad y te lleva a no rendirse ni a darte por vencido.
7.-Otro de los sentidos de integrar la agresividad saludable te lleva a saber protegerse a uno mismo y a otros.
8.- Nos lleva a la adquisición de una identidad diferenciada. Esto implica una oposición y una agresividad que es beneficiosa y saludable. Un ejemplo es la adolescencia para que el adolescente pueda saber lo que quiere en realidad, debe mostrarse en desacuerdo con el padre, la madre y completar su proceso de individuación.
Dándole la vuelta a esta lista, vemos, por ejemplo, que alguien que no tiene adquirida una identidad diferenciada es alguien influenciable que vive en el sufrimiento de lo que los demás opinen de él.
Alguien que no tiene integrada su agresividad y se rinde o se da por vencido vive en la frustración y que se cae de buenas a primeras.
Si no tienes capacidad de liderazgo es alguien que se deja llevar por la opinión de los demás también es una agresividad reprimida.
Reforzar nuestra valía en un entorno social, cuánta gente nos pasa por encima y no sabemos realmente defendernos.
Todo eso son indicios de no tener bien integrada una agresividad saludable. Es natural mostrar un punto de desacuerdo con los demás, es natural porque sino nunca llegaríamos a saber quiénes somos.
“Muchos antropólogos y sociólogos creen que la maldad humana es el resultado de refrenar nuestra agresividad, de elegir la cultura sobre la naturaleza y de perder el contacto con nuestro estado salvaje” Esto nos lo dice Connie Zweig en sus libros sobre la sombra.
Reflexiones que todos nos podemos hacer:
-¿Qué opinión merece una persona como yo?
-¿Qué hago mal?
-¿De qué te sientes culpable?
-¿Por qué merezco ser castigado?
-¿En qué me avergüenzo de mí mismo?
-¿Qué conductas reprimo?
-¿Qué violencia recibo de mi entorno?
Te invito a que te hagas estas reflexiones y verás que saldrán excusas y justificaciones. No las escuches.
“Nuestros amigos nos señalan lo que podemos hacer, nuestros enemigos lo que debemos hacer”
Goethe
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Belén Camín